Estos últimos días ha llamado mucho la atención la noticia de destitución del presidente del INVU, el Sr. Agustín Mourelo debido a su decisión de poner un recurso de amparo contra el Presidente de la República, solicitando el dinero que le corresponde a su institución para poder operar.
Al pensar en las acciones de don Agustín, la primera impresión es la de unas buenas intenciones. La situación económica del INVU venia en picada desde hace varios años; desde el 2003, la Contraloría General de la República había ya anunciado la insostenibilidad de la institución debido a la falta de capital y otros problemas relacionados con este hecho. La realidad es que el INVU no ha venido realizando su objetivo principal, dar vivienda a los más pobres, su aparato institucional esta atrofiado, no cuenta con los recursos necesarios y la inoperancia de sus funcionarios fueron un conjunto de hechos que sin duda han socavado su misión y la confianza que la gente tuviese en él.
En el año 2006, en sus primeros meses, el actual gobierno tuvo planes de cerrar esta institución, ya que, sumado a lo anterior, varias de sus tareas eran realizadas por otros entes (públicos y privados) y se tomó en cuenta que el INVU ha tenido serios problemas de cobro en los prestamos que realiza, siendo incapaz de cobrar unos 1.200 millones de colones en operaciones morosas. La decisión final ante los costos de cerrar esta institución fue que continuara abierto.
Ante este panorama se vuelve evidente la necesidad del Sr. Mourelo de buscar fondos para poder realizar las funciones que le competen al INVU, sin embargo, ante la forma, es evidente que don Agustín, o carece de información respecto a procedimientos dentro de la Administración Pública, de cómo manejarse en un puesto de alto perfil o tiene una agenda oculta.
Evidentemente amenazar al Presidente de la República y la Ministra de Hacienda con un recurso de amparo no iba a facilitar el proceso de petición de fondos, ni a ser beneficioso cuando el trabajo, al ser un puesto de confianza, depende de la persona a la que se le pone el recurso.
El expresidente del INVU interpuso un recurso de ampara por 38.000 millones de colones (monto que se le debe a la institución desde 1965) en contra del Presidente de la República.
Todo en la vida (y más en nuestro sistema burocrático) tiene un debido proceso, este y la falta de confianza son los mayores motivo para su despido. No es posible que ni siquiera informara de dicha solicitud al Poder Ejecutivo y solo pasase a dejar una copia a casa presidencial, esto es una clara muestra de falta de respeto y seriedad.
viernes, 18 de septiembre de 2009
Presidente del INVU, primero en ser ‘destituido’ por Arias
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